Escrito por el Dr Madsen Pirie
Las firmas de capital privado se especializan en hacer un uso más eficiente de los recursos del que actualmente se hace. Ellas buscan oportunidades donde una empresa tiene un desempeño pobre. Típicamente pueden considerar que no se hace un uso adecuado de los recursos y que bajo una mejor administración y organización se podría obtener más de ellos. Por lo tanto no hay en sentido estricto “utilidades exageradas”, sino mayores utilidades; ese es el objeto de su actividad.
Muy a menudo las firmas de capital privado utilizan sus propios recursos en un proyecto al igual que dinero prestado. Ellas calculan que los beneficios que la compañía generará serán suficientemente grandes como para pagar los intereses del préstamo y que sus propios fondos obtengan un retorno significativo del proceso.
Es falso afirmar que cuando una firma de capital privado toma el control de una empresa se pierden empleos. Quizás sea así en el corto plazo, pero en la mayoría de los casos el efecto es el de mejorar el desempeño de la empresa, asegurar su posición en el mercado y expanderse en áreas en las que es exitosa. El resultado neto son más empleos, no menos, empleos más seguros en el largo plazo de hecho.
Los accionistas se benefician también del precio por encima del valor del mercado que las firmas de capital privado pagan por las acciones. En los casos en que algunos accionistas deciden retener una mayoría en la firma reestructurada, ganan también, por el mejor desempeño que logran los nuevos dueños.
La economía en su conjunto mejora por el uso más eficiente de los recursos y su contribución al desarrollo económico nacional. Las empresas que son controladas por las firmas de capital privado casi siempre se vuelven más competitivas y exitosas, capases de traer negocios al país que de otro modo se habrían ido hacia competidores extranjeros.
El incremento en el número de firmas de capital privado ha traído múltiples beneficios a la economía, convirtiendo a empresas de pobre desempeño en historias de éxito.
Entrada original en inglés.
lunes, 25 de agosto de 2008
domingo, 3 de agosto de 2008
29. Deberíamos prohibir la importación de productos que son baratos gracias a los bajos salarios o malas condiciones laborales de los países de origen.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
La oportunidad de vendernos productos le da la oportunidad a algunas personas en los países más pobres la oportunidad de iniciar su camino hacia el desarrollo económico. Los salarios podrán parecernos de “subsistencia” a nosotros, pueden resultarles de “sobrevivencia” a ellos.
Si otros países pueden hacer bienes a menor costo que nosotros, deberíamos de comprar esos bienes y dirigir nuestros esfuerzos productivos hacia lo que podemos hacer mejor. Todos se benefician de ello. Se llama la Ley de la Ventaja Comparativa, que lleva a los países a dirigir su economía a aquello que hacen mejor y a comprar lo que necesitan de los productores más eficientes al precio más bajo.
Algunas industrias en los países en desarrollo le pagan mucho menos de lo que nuestros trabajadores estarían dispuestos a aceptar y tienen condiciones por debajo de lo que nosotros toleraríamos. La pregunta es cómo comparan esos salarios y esas condiciones con las demás alternativas disponibles en esos países. En la mayoría de los casos ellas representan una mejoría sobre la agricultura campesina y la malnutrición. Lo mismo ocurrió en Gran Bretaña durante su industrialización.
Son esos salarios bajos los que les dan acceso a nuestros mercados, los que les permiten poner sus pies en el primer peldaño en la escalera económica. Nosotros vivimos mejor porque podemos comprar bienes más baratos; y ellos viven mejor porque reciben nuestro dinero. Conforme las economías se vuelven prósperas pueden ofrecer mejores condiciones de trabajo; debemos ayudarlos a lograrlo tan pronto como sea posible. En lugar de prohibir esos productos, deberíamos comprar más.
Entrada original en inglés.
La oportunidad de vendernos productos le da la oportunidad a algunas personas en los países más pobres la oportunidad de iniciar su camino hacia el desarrollo económico. Los salarios podrán parecernos de “subsistencia” a nosotros, pueden resultarles de “sobrevivencia” a ellos.
Si otros países pueden hacer bienes a menor costo que nosotros, deberíamos de comprar esos bienes y dirigir nuestros esfuerzos productivos hacia lo que podemos hacer mejor. Todos se benefician de ello. Se llama la Ley de la Ventaja Comparativa, que lleva a los países a dirigir su economía a aquello que hacen mejor y a comprar lo que necesitan de los productores más eficientes al precio más bajo.
Algunas industrias en los países en desarrollo le pagan mucho menos de lo que nuestros trabajadores estarían dispuestos a aceptar y tienen condiciones por debajo de lo que nosotros toleraríamos. La pregunta es cómo comparan esos salarios y esas condiciones con las demás alternativas disponibles en esos países. En la mayoría de los casos ellas representan una mejoría sobre la agricultura campesina y la malnutrición. Lo mismo ocurrió en Gran Bretaña durante su industrialización.
Son esos salarios bajos los que les dan acceso a nuestros mercados, los que les permiten poner sus pies en el primer peldaño en la escalera económica. Nosotros vivimos mejor porque podemos comprar bienes más baratos; y ellos viven mejor porque reciben nuestro dinero. Conforme las economías se vuelven prósperas pueden ofrecer mejores condiciones de trabajo; debemos ayudarlos a lograrlo tan pronto como sea posible. En lugar de prohibir esos productos, deberíamos comprar más.
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viernes, 1 de agosto de 2008
28. Un pequeño aumento en la inflación es un precio justo que pagar para reducir o eliminar la inflación.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
No hace falta una cosa para conseguir la otra. Un “pequeño” aumento en la inflación significa que el gobierno está creando falsa demanda y enviando señales falsas sobre el costo real de invertir. El aumentar la cantidad de dinero disponible disminuye el costo de pedir prestado. También le roba a la gente al hacer que su dinero valga menos, reduciendo el valor real de sus ahorros y por lo tanto desalienta a las personas a seguir ahorrando.
Se invierte en exceso en bienes de capital como resultado de la falsa de manda. Esto en efecto genera trabajos temporalmente, trabajos que se perderán tan pronto como el dinero que los hace posible deje inyectarse. Es más, la pérdida del poder adquisitivo de todos como resultado de la inflación traerá consigo la pérdida de trabajos en el sector privado en su conjunto porque la gente podrá adquirir menos de sus productos y servicios.
Los gobiernos trataron en el pasado de sostener la expansión del empleo incrementando la tasa de inflación. Esto lo único que consiguió fue posponer lo inevitable por un tiempo. La “pequeña” inflación no conduce a una reducción del empleo de forma permanente. A lo que conduce es a una tasa cada vez mayor de inflación conforme el gobierno pierde su capacidad de cabalgar sobre ese tigre.
Cuando la hiperinflación llega y se aplica una corrección, todos los “nuevos” trabajos se pierden, junto con muchos otros más cuando la economía entra en recesión. Eso ya ocurrió en Gran Bretaña y en otros países.
El punto es que la inflación, aún a tasas modestas, distorsiona el proceso económico con falsas señales, dirige inversión a áreas en que no existe una demanda real que la justifique. El verdadero modo de reducir el desempleo es contar con dinero honesto que mantenga su valor y condiciones adecuadas para la actividad empresarial. Entonces el crecimiento económico genuino creará los nuevos empleos.
Entrada original en Inglés.
No hace falta una cosa para conseguir la otra. Un “pequeño” aumento en la inflación significa que el gobierno está creando falsa demanda y enviando señales falsas sobre el costo real de invertir. El aumentar la cantidad de dinero disponible disminuye el costo de pedir prestado. También le roba a la gente al hacer que su dinero valga menos, reduciendo el valor real de sus ahorros y por lo tanto desalienta a las personas a seguir ahorrando.
Se invierte en exceso en bienes de capital como resultado de la falsa de manda. Esto en efecto genera trabajos temporalmente, trabajos que se perderán tan pronto como el dinero que los hace posible deje inyectarse. Es más, la pérdida del poder adquisitivo de todos como resultado de la inflación traerá consigo la pérdida de trabajos en el sector privado en su conjunto porque la gente podrá adquirir menos de sus productos y servicios.
Los gobiernos trataron en el pasado de sostener la expansión del empleo incrementando la tasa de inflación. Esto lo único que consiguió fue posponer lo inevitable por un tiempo. La “pequeña” inflación no conduce a una reducción del empleo de forma permanente. A lo que conduce es a una tasa cada vez mayor de inflación conforme el gobierno pierde su capacidad de cabalgar sobre ese tigre.
Cuando la hiperinflación llega y se aplica una corrección, todos los “nuevos” trabajos se pierden, junto con muchos otros más cuando la economía entra en recesión. Eso ya ocurrió en Gran Bretaña y en otros países.
El punto es que la inflación, aún a tasas modestas, distorsiona el proceso económico con falsas señales, dirige inversión a áreas en que no existe una demanda real que la justifique. El verdadero modo de reducir el desempleo es contar con dinero honesto que mantenga su valor y condiciones adecuadas para la actividad empresarial. Entonces el crecimiento económico genuino creará los nuevos empleos.
Entrada original en Inglés.
lunes, 14 de julio de 2008
27. El capitalismo de libre mercado no puede satisfacer las necesidades de asistencia y seguridad social de la gente.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
En sentido estricto, no se supone que debe de hacerlo. Es un método de organización financiera y social que se alía con la motivación individual que determina la acción humana. Sin embargo, hace dos cosas muy importantes.
En primer lugar crea la riqueza que permite crear las provisiones para atender las necesidades de asistencia y seguridad social. Bajo una economía libre la gente en una sociedad puede volverse lo suficientemente rica como para atender a los necesitados. Lo pueden hacer a través de organizaciones caritativas o de forma colectiva a través del gobierno. Las economías no-capitalistas suelen tener peores resultados y usualmente no pueden crear el nivel de provisiones necesarias.
En segundo lugar, la economía por sí misma reduce las necesidades de asistencia social a través de diversos instrumentos del mercado. Reconociendo necesidad de tranquilidad y seguridad el mercado ofrece pólizas de seguro, planes de salud, sistemas de pensión, que terminan por reducir las necesidades asistencia social. Al alentar a las personas a formar sus propias provisiones cada vez que resulte posible, la economía libre reduce las necesidades de asistencia social del gobierno. Cuando los individuos procuran para sí mismos la seguridad social ésta suele apegarse más a sus circunstancias, mientras que la asistencia social a menudo se provee bajo esquemas estandarizados a partir de lo que se reconozca como necesidades promedio.
Paradójicamente, el sistema de asistencia social del estado puede ser el causante de que la gente dependa de él. Toma los fondos que necesita para formar provisiones de personas que podrían haberlos utilizado para formar sus propias provisiones. En otras palabras, los impuestos altos imposibilitan a las personas para proveerse a sí mismas de la seguridad social que necesitan. Dos terceras partes de aquellos que reciben beneficios de asistencia social en Gran Bretaña terminan pagando más a través de los impuestos directos e indirectos de lo que reciben de parte del gobierno.
Es más, los servicios del gobierno limitan el acceso a alternativas privadas a muchas personas. La educación, los servicios médicos y las pensiones privadas compiten con las alternativas del gobierno que son “gratis” en el punto de consumo. Las alternativas privadas cobran, pero deben competir con los servicios del gobierno que no lo hacen (porque ya fueron pagados mediante los impuestos). Esto impide que estén disponibles y accesibles para la mayoría de las personas.
Entrada original en inglés.
En sentido estricto, no se supone que debe de hacerlo. Es un método de organización financiera y social que se alía con la motivación individual que determina la acción humana. Sin embargo, hace dos cosas muy importantes.
En primer lugar crea la riqueza que permite crear las provisiones para atender las necesidades de asistencia y seguridad social. Bajo una economía libre la gente en una sociedad puede volverse lo suficientemente rica como para atender a los necesitados. Lo pueden hacer a través de organizaciones caritativas o de forma colectiva a través del gobierno. Las economías no-capitalistas suelen tener peores resultados y usualmente no pueden crear el nivel de provisiones necesarias.
En segundo lugar, la economía por sí misma reduce las necesidades de asistencia social a través de diversos instrumentos del mercado. Reconociendo necesidad de tranquilidad y seguridad el mercado ofrece pólizas de seguro, planes de salud, sistemas de pensión, que terminan por reducir las necesidades asistencia social. Al alentar a las personas a formar sus propias provisiones cada vez que resulte posible, la economía libre reduce las necesidades de asistencia social del gobierno. Cuando los individuos procuran para sí mismos la seguridad social ésta suele apegarse más a sus circunstancias, mientras que la asistencia social a menudo se provee bajo esquemas estandarizados a partir de lo que se reconozca como necesidades promedio.
Paradójicamente, el sistema de asistencia social del estado puede ser el causante de que la gente dependa de él. Toma los fondos que necesita para formar provisiones de personas que podrían haberlos utilizado para formar sus propias provisiones. En otras palabras, los impuestos altos imposibilitan a las personas para proveerse a sí mismas de la seguridad social que necesitan. Dos terceras partes de aquellos que reciben beneficios de asistencia social en Gran Bretaña terminan pagando más a través de los impuestos directos e indirectos de lo que reciben de parte del gobierno.
Es más, los servicios del gobierno limitan el acceso a alternativas privadas a muchas personas. La educación, los servicios médicos y las pensiones privadas compiten con las alternativas del gobierno que son “gratis” en el punto de consumo. Las alternativas privadas cobran, pero deben competir con los servicios del gobierno que no lo hacen (porque ya fueron pagados mediante los impuestos). Esto impide que estén disponibles y accesibles para la mayoría de las personas.
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sábado, 21 de junio de 2008
26. El gobierno debe “reactivar la economía” estimulando la demanda mediante el incremento del gasto público.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
Cuando el ritmo de crecimiento de la economía disminuye y la gente deja de invertir o gastar como lo venía haciendo algunas personas urgen al gobierno a intervenir mediante la realización de proyectos que estimulen la demanda mediante el gasto público. En realidad, cuando el gobierno hace esto destruye empleos en el sector privado al hacer uso de recursos que los hubieran hecho posible mantenerlos. Los impuestos deben elevarse y se deja menos a la iniciativa privada para investir y gastar.
Es más, el gobierno utiliza esos recursos ineficientemente. Los costos administrativos de mantener cada empleo es más alto en el sector público y los fondos son utilizados de forma menos efectiva. “Reactivar la economía” a menudo significa gastar en infraestructura y proyectos de ingeniería civil que son intensos en uso de capital, pero que producen pocos empleos.
Incluso en las áreas intensivas en mano de obra, como los servicios públicos, la mayor parte del dinero extra que se gasta termina convirtiéndose en inflación. Lo único que hace es poner en manos de los empleados del sector público más dinero para comprar los mismos bienes que produce el sector privado. Esto ocurrió cuando grandes sumas de dinero fueron inyectadas en el Reino Unido a los servicios públicos en los presupuestos posteriores al año 2000. Todo el dinero fue absorbido, pero la mejora en los servicios no compensaron remotamente el enorme incremento en gasto. De hecho, en algunos casos empeoraron.
El dinero en el sector privado se dirige hacia donde los factores económicos lo indican, pero el gobierno dirige los recursos en función a las demandas políticas que no suelen ser comercialmente viables o razonables.
Se necesita mucho dinero para mantener cada empleo en el sector púbico. El sector privado emplea más personas con el mismo dinero. “Reactivar la economía” es una noción de la época Keynesiana que ha sido desacreditada. Crea una demanda artificial, temporalmente alta en ciertos sectores a costa de otros seguida de ajustes severos y desempleo cuando la demanda artificial cesa. A los gobiernos les resulta tentador crear estos “booms” artificiales y de corta duración para ganar elecciones aunque tengan que enfrentarse las consecuencias después.
Entrada original en inglés.
Cuando el ritmo de crecimiento de la economía disminuye y la gente deja de invertir o gastar como lo venía haciendo algunas personas urgen al gobierno a intervenir mediante la realización de proyectos que estimulen la demanda mediante el gasto público. En realidad, cuando el gobierno hace esto destruye empleos en el sector privado al hacer uso de recursos que los hubieran hecho posible mantenerlos. Los impuestos deben elevarse y se deja menos a la iniciativa privada para investir y gastar.
Es más, el gobierno utiliza esos recursos ineficientemente. Los costos administrativos de mantener cada empleo es más alto en el sector público y los fondos son utilizados de forma menos efectiva. “Reactivar la economía” a menudo significa gastar en infraestructura y proyectos de ingeniería civil que son intensos en uso de capital, pero que producen pocos empleos.
Incluso en las áreas intensivas en mano de obra, como los servicios públicos, la mayor parte del dinero extra que se gasta termina convirtiéndose en inflación. Lo único que hace es poner en manos de los empleados del sector público más dinero para comprar los mismos bienes que produce el sector privado. Esto ocurrió cuando grandes sumas de dinero fueron inyectadas en el Reino Unido a los servicios públicos en los presupuestos posteriores al año 2000. Todo el dinero fue absorbido, pero la mejora en los servicios no compensaron remotamente el enorme incremento en gasto. De hecho, en algunos casos empeoraron.
El dinero en el sector privado se dirige hacia donde los factores económicos lo indican, pero el gobierno dirige los recursos en función a las demandas políticas que no suelen ser comercialmente viables o razonables.
Se necesita mucho dinero para mantener cada empleo en el sector púbico. El sector privado emplea más personas con el mismo dinero. “Reactivar la economía” es una noción de la época Keynesiana que ha sido desacreditada. Crea una demanda artificial, temporalmente alta en ciertos sectores a costa de otros seguida de ajustes severos y desempleo cuando la demanda artificial cesa. A los gobiernos les resulta tentador crear estos “booms” artificiales y de corta duración para ganar elecciones aunque tengan que enfrentarse las consecuencias después.
Entrada original en inglés.
sábado, 14 de junio de 2008
25. El sistema de representación proporcional es más justo.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
El argumento a favor de la representación proporcional es el de que los partidos en una legislatura están representados en proporción al apoyo con el que cuentan en el país, mientras que un sistema de elección directa tiende a dejar fuera a los partidos pequeños lo cual a menudo resulta en que la legislatura cuente con menos del 50% del apoyo popular.
Después de leer los argumentos teóricos a favor de la representación, hay que ver lo que ocurre con ella en la práctica. Bajo el sistema de representación proporcional (RP) las minorías suelen adquirir un poder desproporcionado. La RP tiende a impedir las mayorías absolutas y a promover la representatividad de los partidos pequeños. Las coaliciones se vuelven la norma y los partidos pequeños condicionan su apoyo al cumplimiento de sus exigencias.
La RP trae consigo lo que los políticos llamaban los cuartos oscuros, donde se lograban acuerdos privados entre los jefes políticos. El sistema de elección directa puede llevar al poder a partidos con menos del 50% del voto popular. Lo que no permite es que un partido político pequeño acumule un poder excesivo. Basta mirar la influencia desproporcionada de los partidos ortodoxos extremistas en Israel. Con solamente 2 o 3 representantes han ejercido una influencia mayúscula debido a que sus votos son necesarios para construir coaliciones. En Escandinavia es factible que un cambio del 10% en la opinión baste para que un ministro de agricultura pierda su puesto como exigencia de algún partido.
Una democracia debe permitir a la gente cambiar su gobierno. Se trata más de poder destituir a quien no se quiere que de elegir al más popular. La representación proporcional lo dificulta. Las elecciones tienden a generar pequeños ajustes en el equilibrio entre partidos y dan como resultado coaliciones ligeramente diferentes. Hay momentos en que alejarse del status quo es necesario. Ocurrió en Gran Bretaña en 1945 y 1979, pero es poco probable que ellos hubieran ocurrido bajo un sistema de representación proporcional.
Entrada original en inglés.
El argumento a favor de la representación proporcional es el de que los partidos en una legislatura están representados en proporción al apoyo con el que cuentan en el país, mientras que un sistema de elección directa tiende a dejar fuera a los partidos pequeños lo cual a menudo resulta en que la legislatura cuente con menos del 50% del apoyo popular.
Después de leer los argumentos teóricos a favor de la representación, hay que ver lo que ocurre con ella en la práctica. Bajo el sistema de representación proporcional (RP) las minorías suelen adquirir un poder desproporcionado. La RP tiende a impedir las mayorías absolutas y a promover la representatividad de los partidos pequeños. Las coaliciones se vuelven la norma y los partidos pequeños condicionan su apoyo al cumplimiento de sus exigencias.
La RP trae consigo lo que los políticos llamaban los cuartos oscuros, donde se lograban acuerdos privados entre los jefes políticos. El sistema de elección directa puede llevar al poder a partidos con menos del 50% del voto popular. Lo que no permite es que un partido político pequeño acumule un poder excesivo. Basta mirar la influencia desproporcionada de los partidos ortodoxos extremistas en Israel. Con solamente 2 o 3 representantes han ejercido una influencia mayúscula debido a que sus votos son necesarios para construir coaliciones. En Escandinavia es factible que un cambio del 10% en la opinión baste para que un ministro de agricultura pierda su puesto como exigencia de algún partido.
Una democracia debe permitir a la gente cambiar su gobierno. Se trata más de poder destituir a quien no se quiere que de elegir al más popular. La representación proporcional lo dificulta. Las elecciones tienden a generar pequeños ajustes en el equilibrio entre partidos y dan como resultado coaliciones ligeramente diferentes. Hay momentos en que alejarse del status quo es necesario. Ocurrió en Gran Bretaña en 1945 y 1979, pero es poco probable que ellos hubieran ocurrido bajo un sistema de representación proporcional.
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Poder Legislativo,
política,
Representación Proporcional
viernes, 6 de junio de 2008
24. La economía de mercado no le ofrece a las personas otra cosa que no sea una vida burda y materialista.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
Lo que la economía de mercado ofrece son elecciones y oportunidades. Ellas permiten a las personas adquirir la riqueza que pone a su alcance cosas nuevas. En algunos casos serán, es cierto, cosas materiales. Si una persona puede estar lo suficientemente bien como para tener acceso a una vivienda digna, a alimentación suficiente, vestido y calzado adecuado estará mejor que sin ellos.
Pero la economía de mercado trae consigo más. Les permite a las personas adquirir cosas que hacen su vida más gratificante. Pueden disfrutar de la música, comunicarse rápidamente entre ellas, viajar a lugares que en algún tiempo estaban fuera de su alcance. Esas también son el resultado de cosas materiales. Sin embargo, no representan un materialismo burdo porque brindan la oportunidad de abrir la mente al mejorar las interacciones sociales. Quizás hacen falta objetos materiales para disfrutar de la música o viajar a lugares exóticos, pero el acceso a ellas no conduce a las personas a una vida burda como consecuencia.
Más allá de las posesiones personales que pueden añadir a nuestra vida, la riqueza creada por una economía de mercado permite a la gente pagar por mejores servicios de salud y educación. Les permite enriquecer su entorno con arquitectura fina. Una mejor educación abre las puertas a una vida de oportunidades y una buena salud la posibilidad de desarrollar actividades como los deportes y los pasatiempos. Requieren de bienes materiales para ser posibles, pero las oportunidades que ofrecen distan de ser materialistas.
La riqueza es una herramienta. Le permite a quien la posee intercambiarla por cosas que valora. Algunos, en efecto, la utilizarán para adquirir más posesiones; es su elección. Pero otros podrán utilizarla para disfrutar de las artes, del teatro y de una sala de conciertos. Algunos buscaran satisfacción en objetos hermosos como antigüedades y obras de arte. La riqueza creada por el crecimiento económico permite acceder a todas esas cosas y nos permite expresar nuestra personalidad a través de las elecciones que hacemos.
Enlace original en inglés.
Lo que la economía de mercado ofrece son elecciones y oportunidades. Ellas permiten a las personas adquirir la riqueza que pone a su alcance cosas nuevas. En algunos casos serán, es cierto, cosas materiales. Si una persona puede estar lo suficientemente bien como para tener acceso a una vivienda digna, a alimentación suficiente, vestido y calzado adecuado estará mejor que sin ellos.
Pero la economía de mercado trae consigo más. Les permite a las personas adquirir cosas que hacen su vida más gratificante. Pueden disfrutar de la música, comunicarse rápidamente entre ellas, viajar a lugares que en algún tiempo estaban fuera de su alcance. Esas también son el resultado de cosas materiales. Sin embargo, no representan un materialismo burdo porque brindan la oportunidad de abrir la mente al mejorar las interacciones sociales. Quizás hacen falta objetos materiales para disfrutar de la música o viajar a lugares exóticos, pero el acceso a ellas no conduce a las personas a una vida burda como consecuencia.
Más allá de las posesiones personales que pueden añadir a nuestra vida, la riqueza creada por una economía de mercado permite a la gente pagar por mejores servicios de salud y educación. Les permite enriquecer su entorno con arquitectura fina. Una mejor educación abre las puertas a una vida de oportunidades y una buena salud la posibilidad de desarrollar actividades como los deportes y los pasatiempos. Requieren de bienes materiales para ser posibles, pero las oportunidades que ofrecen distan de ser materialistas.
La riqueza es una herramienta. Le permite a quien la posee intercambiarla por cosas que valora. Algunos, en efecto, la utilizarán para adquirir más posesiones; es su elección. Pero otros podrán utilizarla para disfrutar de las artes, del teatro y de una sala de conciertos. Algunos buscaran satisfacción en objetos hermosos como antigüedades y obras de arte. La riqueza creada por el crecimiento económico permite acceder a todas esas cosas y nos permite expresar nuestra personalidad a través de las elecciones que hacemos.
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