Escrito por el Dr Madsen Pirie
Esto puede ser cierto, pero no es un argumento para oponerse a que el mercado produzca lo que puede. La sociedad puede decidir garantizar que se provean colectivamente algunos servicios como los de defensa y la administración de justicia. Esto poco tiene que ver con el que el transporte en ferrocarril o los servicios de salud deban ser producidos por el sector público.
En cualquier caso, las fuerzas del mercado pueden tener un rol sorpresivamente grande incluso en los servicios públicos “básicos”. Por ejemplo, la mitad de los policías de Gran Bretaña son privados. Trabajan para empresas de seguridad privada que realizan funciones de policía. Mucho del trabajo militar se realiza mediante contratos con empresas privadas, incluyendo el mantenimiento de las bases militares y el abastecimiento y el mantenimiento de equipo.
La justicia privada es utilizada rutinariamente mediante el arbitraje, cuando empresas especifican en un contrato estar de acuerdo en que se nombre a un árbitro en caso de que surja una disputa. Las prisiones privadas son muy utilizadas en los estados unidos y se han introducido exitosamente en Gran Bretaña también. Incluso el rol de un banco central, que muchos asumen como una función básica del gobierno fue alguna vez realizada hábilmente por el banco privado Suffolk Bank.
Una generación atrás, la gente en Gran Bretaña pensaba que solamente el gobierno podía entregar correo, conectar llamadas telefónicas o recoger la basura, entre docenas de actividades que realizaba. Empresas privadas lo hacen ahora.
Existen oportunidades para hacer mayor uso de las fuerzas del mercado en áreas de proveeduría social. El gobierno puede desear garantizar el abasto, pero usualmente encuentra más eficiente el utilizar a la empresa privada para producir. Las empresas privadas que compiten deben atender las preferencias de los consumidores y mantenerse al día con las innovaciones tanto en equipo como en servicio. No son sujetos a generar ineficiencias del modo en que las operaciones gubernamentales lo hacen. Tiene sentido introducir fuerzas del mercado donde sea posible, incluso en las funciones básicas del gobierno.
Entrada original en inglés.
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lunes, 19 de mayo de 2008
martes, 29 de abril de 2008
22. El mercado libre es injusto porque no todos tenemos los mismos "votos" tal y como sucede en la democracia.
Escrito por el Dr Madsen Pirie
Se argumenta que es injusto que la gente con más recursos tenga más poder en el mercado que otros, mientras que en la democracia todos valen lo mismo. Nos parecería absurdo que todos votáramos para decidir qué tipo de reproductor de MP3 deberían de usar la gente y que todos recibiéramos el que hubiera obtenido el que hubiera obtenido el voto mayoritario; sin embargo, así funciona la democracia.
En un mercado cada uno de nosotros puede decidir qué tipo de reproductor de MP3 quiere, y recibir aquel que haya elegido aunque no sea el preferido por la mayoría. Esto hace que el mercado es una fuente de libertad mayor que la democracia. En una democracia, debemos resignarnos por la decisión mayoritaria sobre una variedad de asuntos que se agrupados en un solo paquete. Podemos comprar algunos productos de Apple para algunas cosas y de Sony para otras. No podemos elegir a partidos políticos diferentes para atender distintas áreas de gobierno.
Las personas no tienen el mismo poder adquisitivo. Algunas pueden ofrecer bienes y servicios que cuestan más costosos que los que les ofrecen a otras. Las personas de mayor edad pueden tener mayores ahorros o tener un salario mayor que los jóvenes. Aquellos con mayor educación o habilidad pueden volverse más ricos que otros como resultado de ello, lo mismo ocurre con aquellos que tienen talentos especiales, como los futbolistas, músicos o empresarios.
Esto significa que algunas personas pueden comprar mejores bienes y servicios en el mercado. Esto se debe a que ellos ofrecen un servicio más valioso a otros, y ello impulsa a otros a hacer lo mismo. Si las recompensas se asignaran por igualdad de votos, una mayoría podría asignarse para sí una tajada más grande y la actividad empresarial no valdría la pena. La economía se estancaría y nadie se vería beneficiado. Este tipo de “justicia” es la que no vale la pena tener.
Entrada original en inglés.
Se argumenta que es injusto que la gente con más recursos tenga más poder en el mercado que otros, mientras que en la democracia todos valen lo mismo. Nos parecería absurdo que todos votáramos para decidir qué tipo de reproductor de MP3 deberían de usar la gente y que todos recibiéramos el que hubiera obtenido el que hubiera obtenido el voto mayoritario; sin embargo, así funciona la democracia.
En un mercado cada uno de nosotros puede decidir qué tipo de reproductor de MP3 quiere, y recibir aquel que haya elegido aunque no sea el preferido por la mayoría. Esto hace que el mercado es una fuente de libertad mayor que la democracia. En una democracia, debemos resignarnos por la decisión mayoritaria sobre una variedad de asuntos que se agrupados en un solo paquete. Podemos comprar algunos productos de Apple para algunas cosas y de Sony para otras. No podemos elegir a partidos políticos diferentes para atender distintas áreas de gobierno.
Las personas no tienen el mismo poder adquisitivo. Algunas pueden ofrecer bienes y servicios que cuestan más costosos que los que les ofrecen a otras. Las personas de mayor edad pueden tener mayores ahorros o tener un salario mayor que los jóvenes. Aquellos con mayor educación o habilidad pueden volverse más ricos que otros como resultado de ello, lo mismo ocurre con aquellos que tienen talentos especiales, como los futbolistas, músicos o empresarios.
Esto significa que algunas personas pueden comprar mejores bienes y servicios en el mercado. Esto se debe a que ellos ofrecen un servicio más valioso a otros, y ello impulsa a otros a hacer lo mismo. Si las recompensas se asignaran por igualdad de votos, una mayoría podría asignarse para sí una tajada más grande y la actividad empresarial no valdría la pena. La economía se estancaría y nadie se vería beneficiado. Este tipo de “justicia” es la que no vale la pena tener.
Entrada original en inglés.
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